El necesario avance hacia la paridad en beneficio de todas las personas

Para medir las discriminaciones y, sobre todo, los avances hacia la igualdad, se han introducido una serie de índices como el IPG (Índice de Paridad de Género) para el caso de la educación, que se obtiene dividiendo la cantidad de niñas entre la cantidad de niños matriculados en un mismo nivel, o el IEG (Índice de Equidad de Género), al que ya hemos hecho referencia, que mide la brecha entre hombres y mujeres tomando en consideración, conjuntamente, la educación, la actividad económica y el empoderamiento político (Social Watch, 2012).

En la primera reunión de la UNEA (Asamblea de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, celebrada en Nairobi en junio de 2014, además de las decisiones y resoluciones adoptadas, casi dos centenares de participantes de más de 30 países constituyeron el Foro de Género de UNEA, que se reunió bajo el tema “Igualdad de Género y Capacitación de la Mujer”, con propuestas acerca del género y medio ambiente en el contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Insistiremos tan solo, para terminar, en que la superación de las discriminaciones de género, la extensión (por supuesto inacabada) de derechos a esa mitad del género humano que constituyen las mujeres, no supone reducir los derechos de los hombres, como si para que unos adquieran derechos otros han de perderlos. El resultado no es ese y hay que afirmarlo con claridad: la extensión de derechos beneficia a todos. Ello se evidencia en los estudios y propuestas “Hacia una prosperidad sostenible”, a los que el Worldwatch dedica su informe anual de 2012. Así, por ejemplo, Monique Mikhail (2012) escribe: “… las mujeres perciben solo el 7% del total de las ayudas a la agricultura, la perca y el sector forestal. Según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), si las mujeres tuvieran el mismo nivel de acceso que los hombres a estos bienes y servicios, su producción agrícola aumentaría entre el 20 y el 30% y las cifras mundiales del hambre bajarían entre un 12 y un 17%”.

Jamás una extensión de derechos a nuevas capas se ha traducido, a medio y largo plazo, en perjuicio de nadie. En cambio los “privilegios”, es decir, los desequilibrios, son siempre causa de conflictos destructivos e insostenibles, mientras que los avances hacia la universalización de los derechos se traducen en la potenciación de la creatividad de nuevos colectivos, lo que acaba favoreciendo un desarrollo más armónico y sostenible, beneficioso para todas las personas.

Publicado por Magaly Guadalupe Lara Ibarra.

Hola! Bienvenidos a mi blog. Mi nombre es Magaly estudiante de la licenciatura en Administración en EDUCEM Matehuala. Este blog fue creado con el fin de aprobar la materia de computación I. Espero me puedan apoyar siguiendo mi blog :)

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