Igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Según el artículo 2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, todas las personas tienen los mismos derechos y libertades, sin hacer distinción por raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Que nuestra sociedad haya alcanzado a nivel legislativo la igualdad de derechos entre hombres y mujeres es un enorme logro, pero no es suficiente. Así que no podemos quedarnos aquí, es hora de ir más allá. Debemos seguir avanzando para conseguir una sociedad en la que todos y todas tengamos en la práctica, y no solo sobre el papel, las mismas oportunidades, la misma libertad y los mismos privilegios. 

Además, el artículo 3 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturalesseñala que los firmantes se comprometen a garantizar que hombres y mujeres gocen por igual de los derechos económicos, sociales y culturales relatados en el documento.

Pero para que esto se pueda llevar a cabo, no es suficiente con dictar leyes y normas igualitarias. Sino que, al redactarlas, es necesario tener en cuenta la desigualdad económica, social, cultural y biológica existente entre hombres y mujeres para poder superarla y no seguir perpetuando un estado que relega a la mujer a un segundo plano. 

¿Cómo puedes contribuir tú al cambio social para contribuir a la igualdad de género?

Aunque todos los agentes sociales son importantes para alcanzar la igualdad de género, desde nuestro ámbito particular podemos hacer esfuerzos diarios para contribuir a los cambios necesarios para que esa igualdad sea real.

¿Qué puedes hacer tú?

  • Educar en base al valor de la igualdad. Si los niños y niñas se perciben como iguales, en el momento en el que crezcan contribuirán a mantener esa igualdad y a respetarse mutuamente. Por lo tanto, desde la infancia es importante una educación basada en la igualdad evitando estereotipos de género.
  • Utilizar un lenguaje no sexista. Cuando hablamos o escribimos, no nos damos cuenta del uso que hacemos del lenguaje y de cómo, en ocasiones, abusamos del masculino genérico en nuestra forma de hablar o escribir. Cuidando el uso de este tipo de lenguaje ayudaremos a evitar que las mujeres sean ocultadas y a lograr la igualdad en el trato entre mujeres y hombres.
  • Fomentar la igualdad en el trabajo. En el caso en que tengas una empresa o dirijas un equipo de personas formado por hombres y mujeres, facilita que exista una igualdad real de oportunidades, que los salarios sean iguales en puestos iguales, con independencia del género, y que todas las personas tengan acceso a la formación en igualdad de condiciones.
  • Apoyar la asunción de responsabilidades por igual. El cuidado de los hijos e hijas o las tareas domésticas deben ser repartidas por igual entre hombres y mujeres de forma que el reparto de responsabilidades sea equitativo.

Tu papel en el cambio social para la igualdad de género es fundamental, y la educación de las generaciones futuras es la base. Por eso, desde la infancia es necesario aprender en igualdad y fomentar la asunción de responsabilidades sin tener en cuenta el género. ¿De qué manera contribuyes tú a hacerlo posible?

El cambio social necesario para la igualdad de género

La discriminación sigue siendo común por razones de nacionalidad, sexo, edad, etnia, religión o condición sexual. El día 1 de marzo se celebra el Día para la Cero Discriminación para recordarnos que todavía queda un largo camino por recorrer y que es necesario un cambio social. 

Un cambio social se produce como consecuencia de una modificación en la estructura de una sociedad que puede afectar a sus valores, normas o tradiciones. El inicio de un cambio social puede ser lento, pero en el momento en el que se pone en marcha es difícil pararlo, y eso es lo que está ocurriendo con la igualdad de género.

La igualdad de género requiere un trabajo en áreas como las siguientes:

  • La participación en la política. No solo en cuanto a ocupar cargos políticos, sino también en cuanto al derecho al voto o a la participación en los procesos de toma de decisiones importantes. En este sentido, según datos de la ONU Women, aunque el 39% de los países de todo el mundo ha utilizado algún tipo de sistema de cuotas para aumentar la representación de las mujeres en la política, la paridad dista de ser una realidad: en 2017, solo el 23,4% de los miembros de parlamentos nacionales eran mujeres.
  • La educación. Es una forma de empoderar a las mujeres y lograr que puedan adquirir conocimientos que les ayuden a hacer elecciones en su vida personal y profesional. En relación con la educación, cabe destacar que en base a los datos de la UNESCO 16 millones de niñas nunca entrarán en un aula.
  • La participación en la fuerza de trabajo. Aporta la posibilidad de tener la vida que se desea y tener mayor autonomía personal. En este sentido, los datos de ONU Womenreflejan que las mujeres ocupan menos de una tercera parte de los puestos de dirección de nivel medio y alto.

LA UNESCO

La UNESCO cuenta con una división para la igualdad de género que facilita el empoderamiento de la mujer y asegura el enfoque de igualdad en todos sus programas y actividades. Esta acción se logra asegurando una programación de proyectos que atiendan las necesidades especificas de las mujeres y niñas y aplicando la estrategia de integración de las cuestiones de igualdad de género de manera transversal en todos los grandes programas de la organización.

La igualdad debe traducirse en oportunidades reales y efectivas para ir a la escuela, acceder a un trabajo, a servicios de salud y seguridad social; competir por puestos o cargos de representación popular; gozar de libertades para elegir pareja, conformar una familia y participar en los asuntos de nuestras comunidades, organizaciones y partidos políticos.

El reconocimiento de la igualdad de género  ha sido una conquista histórica de las mujeres. Hace 250 años plantearse la igualdad de derecho era un hecho inconcebible ya que se consideraba que las mujeres eran naturalmente diferentes e inferiores a los hombres.

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